Dayton Declaration

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October 9, 2012

Tabla de contenidos:

Escribimos como teólogos, académicos y ministros católicos preocupados por nuestra nación y por la integridad de la enseñanza de la iglesia católica romana. Escribimos para enfatizar aspectos de la doctrina social de la iglesia que son profundamente relevantes a los retos que acechan a nuestra nación en estos momentos, pero que peligran ser ignorados. Escribimos para proclamar la verdad católica que nos dice que la buena administración del bien común cae sobre todos nuestros hombros durante un momento en que las ideas de Atlas Shrugged influencian el debate y la política pública. Ésta es una responsabilidad que no atrevemos abandonar. Llenamos estas obligaciones de muchas maneras, pero de manera indispensable, mediante las políticas de nuestro gobierno. Resaltamos estos principios de la doctrina social de la iglesia en la esperanza que su esencia influya de mejor manera nuestros debates políticos.

Punto cumbre

Los Estados Unidos se encuentra en un punto cumbre cuando los compromisos tradicionales de protección y promoción del bien común de nuestro gobierno está en peligro de ser desmantelado por generaciones. Los promovedores de un gobierno mas pequeño, como el "Tea Party," libertarios, seguidores de Ayn Rand, y otros, traen perspectivas libertarias del gobierno a la corriente principal y de esta manera legitimando formas de indiferencia social. Después de décadas de retórica en anti-gobierno y cortes en los impuestos para desangrar 'a la bestia', hay quienes aún se aprovechan de los problemas fiscales fáciles de predecir para así establecer un orden privado y libertario que reduce a la sociedad a una colección de individuos y que encoje el bien común para encajar con los resultados alcanzados por compañías privadas y a fines de lucro.

Una amenaza a las enseñanzas de la iglesia

La candidatura del congresista Paul Ryan trae la amenaza de esta filosofía social a las puertas de la iglesia. No cuestionamos la fe de Paul Ryan. Sin embargo nos preocupa que aquellos que apoyan a Ryan han sobrepasado el resaltar aquellos aspectos en que sus políticas son consistente con la enseñanza moral católica, y han argumentado que su visión anti-gobierno y de individualismo inspirado por Ayn Rand y las políticas que éstas informan son legítimamente católicas. No lo son.

No escribimos para oponer la candidatura de Ruan o para argumentar que haya razones legítimas para que los católicos voten por él. Nuestra preocupación es que Ryan y sus partidarios católicos deben ser informados  - como se les recuerda constante y adecuadamente a aquellos candidatos a favor de la libertad de elección de la mujer y los católicos que votan por ellos – que algunas de sus posiciones están contundentemente en contra de la enseñanza de la iglesia católica.

Nos preocupa que el desacuerdo legítimo de la iglesia con las exenciones inadecuadas para el mandato de contraceptivos de la administración de Obama lleve a algunos obispos a evitar hacer debido escrutinio de los desacuerdos o malentendidos de la doctrina social de la iglesia en las políticas de Ryan. Esto sería un trágico fracaso de la dirección episcopal. Las campañas presidenciales tienen un poder enorme de legitimar sus mensajes. Si se  permite promover la visión del congresista Ryan como católica muchos fieles se confundirán y se poniendo en desventaja a nuestra nación respecto a la sabiduría de la iglesia en su amplitud.

El congresista Ryan ha declarado la inspiración de Ayn Rand decididamente. Esto no fue resultado de una fase pasajera de su juventud. Son muy pocos los políticos que expresan una visión tan comprensiva de su filosofía social y los enlaces que la misma tiene con sus prioridades y estrategias políticas como lo hizo el congresista Ryan en sus comentarios a la Sociedad Atlas en su ponencia del 2005. Además de nombrar a Rand como “la pensadora” a la que le atribuiría su entrada al ámbito de servicio público, también comentó que repetidamente regresa a Atlas Shrugged a “verificar sus principios para saber si lo que estoy creyendo y haciendo y promoviendo están en acuerdo con los principios claves del individualismo.” Desde esta perspectiva juzgó de “colectivistas” y “socialistas” a los programas de asistencia social definidos como el Seguro Social y el Medicare. Hizo un llamado a la privatización del Seguro Social y el Medicare hacia programas financiados individualmente para “cambiar las dinámicas de esta sociedad” y formar “creedores en el sistema capitalista individualista.”[1] Estos valores y prioridades de política son evidentes en las diversas resoluciones de presupuestos escritas por él. Los programas de beneficios definidos son un blanco específico porque auspician “dependencia” – un término que invoca cinco veces en su resolución de presupuesto para el 2013. Las preocupaciones del congresista Ryan sobre la creciente deuda federal son admirables. Sin embargo, claramente tenía compromisos filosóficos en contra de programas de redes de seguridad social financiados públicamente independientes de estas preocupaciones fiscales. Dado estos valores es razonable concluir que los cortes profundos de Ryan a Medicaid, Medicare y los sellos de alimentos son prioridades políticas en sí mismas. Entonces, no debe sorprender que los ahorros logrados por estos recortes se ahogan con pérdidas gananciales resultante de nuevos cortes a los impuestos de corporaciones y aquellos con altos ingresos.

La repudiación de Ryan de las políticas ateístas de Ran son admirables, así como lo es su reconocimiento público del pensamiento de Tomás de Aquino y la doctrina social católica. No estamos cuestionando la sinceridad de sus convicciones, pero debemos notar que el cambio de la filosofía de Ayn Rand a la doctrina social de la iglesia católica es verdaderamente un cambio radical. Ese tipo de conversión requiere mucho tiempo y reflexión. Las políticas del congresista Ryan se han mantenido constantes durante este cambio. Esto sugiere que las mismas se mantienen más atadas a los principios sociales de Rand que a Aquino y la iglesia católica. Una clarificación de la esencia substancial de la doctrina social de la iglesia le asistirá a él y otros católicos a discernir estas políticas.

Mal uso de la prudencia

Promovedores de las políticas de Ryan a menudo invocan el concepto de “la prudencia” para argumentar que no hay ningún problema propiamente “católico” con sus políticas, ya que los obispos no tienen competencia para juzgar los detalles de sus propuestas de política. Esto distorsiona el significado auténticamente católico de la prudencia. El Catecismo de la Iglesia Católica define la prudencia como “razón correcta en acción.” Es la virtud por la cual “aplicamos principios morales a casos particulares.” [2] En las palabras de Santo Tomás de Aquino, nadie “puede darle aplicación de una cosa a otra a menos que se sepa tanto la cosa a ser aplicada y la cosa a la que se le será aplicada.” [3] Entonces la prudencia requiere tanto sabiduría respecto a los principios de la doctrina social de la iglesia tanto como atención a los detalles y consecuencias realistas de las políticas.

Aquino también advirtió que la prudencia es un negocio arriesgado. Estamos perennemente tentados a usarla como un escape para alcanzar metas contrarias a nuestros principios profesados. Aquino enseñó que el vicio de “sagacidad” en muchas ocasiones se disfraza de prudencia. La sagacidad usa “medios que no son ciertos, sino ficticios y falsificados” para alcanzar sus fines, “sean buenos o malos.” [4]  Por esta razón siempre debemos escudriñar los principios que motivan nuestros actos en materia de prudencia. ¿Son nuestras acciones y políticas consistentes con los ideales que proclamamos? ¿Ó será que una evaluación honesta revelaría que están guiados por motivos poco laudables?

Principio y Prudencia, Amor y Verdad:

La doctrina social de la iglesia no es simplemente una imperativa de creer en Dios y ayudar a los pobres, para lo cual cualquier propuesta podría reclamar legitimidad al prometer consecuencias positivas. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia establece que la iglesia enseña principios específicos de doctrina social.

Estos principios tienen un carácter general y fundamental, ya que se refieren a la realidad social en su conjunto: desde las relaciones interpersonales caracterizadas por la proximidad e inmediatez, hasta aquellas mediadas por la política, por la economía y por el derecho; desde las relaciones entre comunidades o grupos hasta las relaciones entre los pueblos y las naciones. [5

Un uso católico de la prudencia requiere que se evalúe la compatibilidad entre las propuestas de política y estas enseñanzas substanciales.

Benedicto XVI expresó el verdadero reto de la prudencia cristiana en su gran encíclica social Caritas in Veritate: la verdad del amor cristiano debe animar todas las dimensiones de la sociedad. Caritas es más que una inspiración genérica, si el amor es la verdad, debe darle forma específica a nuestros actos.

Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario.

Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales. [6]

La Prudencia y la Política:

La prudencia también requiere consideración de la gama completa de opciones disponibles y una evaluación honesta de los resultados de las propuestas políticas. Luego de décadas de cortes en los impuestos la honestidad requiere que se consideren alzas en los ingresos además de cortes a programas. Los programas del gobierno no son perfectos y deben ser mejorados. Sin embargo las propuestas de cortes y eliminación de programas sin proponer alternativas es exactamente el tipo de indiferencia que condenó Jesús en la parábola del Buen Samaritano y de Lázaro y el Hombre Rico.

5 Principios de la Doctrina Social de la Iglesia en Mayor Peligro de Distorsión y Olvido

Hay muchos principios de la doctrina social e la iglesia que se comunican y se conocen extensivamente. El más principal de todos estos es la santidad y dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Aunque esta doctrina fundamental está lejos de ser implementada adecuadamente en nuestras leyes, no queda duda o confusión sobre la enseñanza de la iglesia sobre este tema. Ofrecemos una lista de principios de la doctrina social católica – no por argumentar su prioridad sobre otros – sino porque juzgamos que éstas están en mayor peligro de ser ignoradas o distorsionadas en el debate público contemporáneo.

  1. La visión católica del ser humano es social, no individual. El congresista Ryan ha establecido que toma de Rand la perspectiva de que toda cuestión política es “una batalla del individualismo en contra del colectivismo.” [7]  La iglesia católica no sólo no patrocina el “individualismo,” sino que lo ve como una ideología tan destructiva como el colectivismo. [8]  El beato Juan Pablo II describió el “individualismo” como una dimensión de “la cultura de la muerte” que surge como resultado de un “eclipse del sentido de Dios.” [9]  El ser humano es “por su naturaleza más profunda, un ser social.” ["10]  Somos radicalmente dependientes y responsables el uno por el otro. Nuevamente, en las palabras de Juan Pablo II, “Todos somos responsables por todos.” Esta realidad del ser humano está atada a las doctrinas centrales de la iglesia. Refleja la verdadera “vida íntima de Dios, Uno en Tres Personas.” [11]

  2. El gobierno tiene un rol esencial protegiendo y promoviendo el bien común. El error del individualismo lleva a un entendimiento equivocado del rol del gobierno. Por demasiado tiempo los políticos llevan haciéndole eco al mantra engañoso de Ronald Reagan “el gobernó es el problema.” De lo contrario, debido al sentido social de la persona, la iglesia católica considera al gobierno como algo “necesario” para la naturaleza humana y la familia. El estado existe para “defender y promover el bien común de la sociedad civil, sus ciudadanos, y las instituciones intermedias.” [12]  De esta manera, mientras la iglesia no ofrece un plan detallado para política específico, si juzga la acción del gobierno a favor del bien común como un bien positivo en si mismo.

    Católicos apologistas de un gobierno más pequeño invocan repetidamente un párrafo en específico de Centessimus Annus de Juan Pablo II el cual alerta sobre los excesos de un “estado de asistencia social” ignorado el consenso papal de varias décadas que apoya un seguro social y sistemas de beneficencia. En este mismo documento Juan Pablo describe “la intervención de la autoridad gubernamental” a favor de los indefensos como un “principio elemental de organización política competente,” parte de la enseñanza de la iglesia por un siglo. [13]  Más tarde Juan Pablo establece que “uno sólo puede alegrarse” de que “los estados establezcan sistemas de asistencia social para asistir a las familias… y fondos de pensiones para los retirados.” Estos expresan un sentido nacional de “responsabilidad” y “solidaridad.” [14

  3. La doctrina de subsidiaridad tanto limita el gobierno como requiere que actúe cuando las comunidades locales no pueden resolver problemas por sí solos. La subsidiaridad tiene dimensiones positivas y negativas. De manera negativa, limita que el gobierno (y otras organizaciones grandes, incluyendo las corporaciones) se sobrepongan. De manera positiva el concepto (que significa “asistencia” o “ayuda”) requiere que el gobierno actúe cuando los problemas no pueden ser resueltos a nivel local. 

    Ryan ha invocado el principio de subsidiaridad para justificar la devolución de la administración del Medicaid a los estados, eliminando de esta manera la centralización “en las manos de los burócratas federales.” De la misma manera su presupuesto hace cortes al Medicaid de $750 billones a lo largo de diez años, una política que cortará beneficios médicos a unos 14 a 27 millones de recipientes de Medicaid. [15

    Los contornos más amplios del plan presupuestario reduciría radicalmente el tamaño del gobierno y consecuentemente recortaría fondos para proveedores de redes de asistencia privados y religiosos, así como Catholic Charities que depende de donaciones y contratos federales para la mayoría de sus fondos. Esto falla la obligación positiva de dar la asistencia necesaria bajo el principio de la subsidiaridad.

  4. La “opción preferencial por los pobres” requiere acción individual y colectiva, incluyendo actos del estado. El las palabras de Juan Pablo II, la opción preferencial por los pobres afecta “tanto nuestro diario vivir como nuestras decisiones en ámbitos económicos y políticos;” estableciendo requisitos tanto a individuos como a “líderes de las naciones.” [16

    La visión del Juicio Final en el evangelio de San Mateo es de un juicio sobre las naciones de acuerdo a como han tratado a “los más pequeños.” Esta fue la “medida moral central” que la conferencia episcopal de los Estados Unidos aplicó en su evaluación del presupuesto de Ryan. “Las necesidades de aquellos que están hambrientos y sin hogar, sin trabajo o en la pobreza deben venir primero.” [17]  

    Tanto Ryan como Rand ven la “dependencia” como el problema más serio que tenemos. De esa manera él describe su interpretación de la opción preferencial como “no mantengan a las personas pobres, no hagan a las personas dependientes del gobierno para que así se queden estancados en su posición en la vida.” [18]

    Es obvio que la pobreza no es causada primeramente por unas redes de seguridad del estado demasiado generosa que se convierten, en las palabras de Ryan, en “una hamaca que apacigua a los ciudadanos capacitados a vidas de complacencia y dependencia.” [19] Es mucho más fácil recortar programas del gobierno que ayudar a las personas a salir de la pobreza de tiempo alargado, como lo prueban los resultados mixtos del Acta de Reforma del Welfare del 1996. [20]  El presupuesto de Ryan del 2012 alcanza 62% de sus ahorros designados de parte de cortes a programas para individuos y familias de bajo ingreso mientras que corta el tope de la tasa de impuesto marginal y la tasa de impuestos de corporaciones. [21]  Es imposible justificar esto como una muestra seria de la opción preferencial por los pobres.

  5. Las fuerzas económicas deben ser contadas dentro de una evaluación seria de las amenazas a la sociedad y la dignidad humana. Las resoluciones presupuestarias de Ryan hablan principalmente de un gobierno imponente e individuos libres actuando en un sector privado cuya justicia nunca se cuestiona. Es difícil reconciliar esta visión con la historia de los últimos cuarenta años, durante los cuales la globalización ha des-industrializado a los Estados Unidos y el poder de las corporaciones privadas aumenta con la desregulación. Durante este mismo periodo las uniones, reconocidas por la iglesia como indispensables para los derechos de los trabajadores y el bien común, han sido severamente debilitadas. [22]  Cualquiera que sea la amenaza del poder del gobierno, una respuesta adecuada a los retos que nos acechan también debe darle cara a los hechos del poder económico. La doctrina social de los papas ha abordado ambas amenazas desde sus comienzos.

    En Caritas in Veritate, el Papa Benedicto XVI ofrece un análisis mas profundo que el que ofrecen los partidos políticos.

    Benedicto habla sobre la pérdida en el poder del estado a la luz de la globalización, y hace un llamado para el desarrollo de nuevas maneras de relaciones gubernamentales.

    En nuestra época, el Estado se encuentra con el deber de afrontar las limitaciones que pone a su soberanía el nuevo contexto económico-comercial y financiero internacional… [que] ha modificado el poder político de los estados… [Sus poderes] han de ser sabiamente reexaminados y revalorizados, de modo que sean capaces de afrontar los desafíos del mundo actual, incluso con nuevas modalidades de ejercerlos. [23]

    Benedicto continua la enseñanza papal de más de un siglo que el mercado sólo no puede abordar todas las necesidades del bien común:

    La actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin más la lógica mercantil. Debe estar ordenada a la consecución del bien común, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad política. Por tanto, se debe tener presente que separar la gestión económica, a la que correspondería únicamente producir riqueza, de la acción política, que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la redistribución, es causa de graves desequilibrios. [24]

    Benedicto ofrece una descripción de la tentación de reducir la red de seguridad social muy parecida al análisis del presupuesto de Ryan:

    Desde el punto de vista social, a los sistemas de protección y previsión… les cuesta trabajo, y les costará todavía más en el futuro, lograr sus objetivos de verdadera justicia social dentro de un cuadro de fuerzas profundamente transformado… Consiguientemente, el mercado ha estimulado nuevas formas de competencia entre los estados con el fin de atraer centros productivos de empresas extranjeras… Estos procesos han llevado a la reducción de la red de seguridad social a cambio de la búsqueda de mayores ventajas competitivas en el mercado global, con grave peligro para los derechos de los trabajadores, para los derechos fundamentales del hombre y para la solidaridad en las tradicionales formas del Estado social. Los sistemas de seguridad social pueden perder la capacidad de cumplir su tarea, tanto en los países pobres, como en los emergentes, e incluso en los ya desarrollados desde hace tiempo. En este punto, las políticas de balance, con los recortes al gasto social, con frecuencia promovidos también por las instituciones financieras internacionales, pueden dejar a los ciudadanos impotentes ante riesgos antiguos y nuevos. [25]

Conclusión

Los retos monumentales con los que se enfrenta la nación clama por la sabiduría completa que ofrece la doctrina social de la iglesia. Vivimos en unos tiempos en los que la indiferencia del pensamiento libertario está ganando legitimidad cultural y poder político. Esta visión de la persona y de la sociedad están fundamentalmente opuestas al evangelio y a los principios de la doctrina social católica. Desacuerdos legítimos con la administración de Obama no debe, por conveniencia política, llevar a la iglesia a editar la plenitud de sus enseñanzas. Como católicos nuestras obligaciones políticas van más allá de escoger un candidato por el que votar. En las palabras de Formando la Conciencia Para Ser Ciudadanos Fieles, “nuestra participación debería ayudar a transformar el partido al que pertenecemos" [26]  Más que en otros tiempos, este momento en nuestra historia requiere de la plenitud de la enseñanza de la iglesia. Para ser verdaderamente proféticos la iglesia – los obispos, el clero, y los fieles laicos – deben proclamar la plenitud de su mensaje a todos los partidos, a los movimientos y los poderes.

Footnotes

  1. Ponencia de Paul Ryan a la Sociedad Atlas “Celebración de Ayn Rand,” 2005. (La transcripción publicada está incompleta. La cita fue tomada del archivo de audio.) http://www.atlassociety.org/ele/blog/2012/04/30/paul-ryan-and-ayn-rands-ideas-hot-seat-again.
  2. Catecismo de la Iglesia Católica, #1806.

  3. Santo Tomás de Aquino, Summa Teológica, II-II: 47, resp. 3.

  4. Santo Tomás de Aquino, Summa Teológica, II-II: 55, resp. 3.

  5. Consejo Pontificio Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, #1. Texto tomado directamente de la versión en español del documento, disponible en su totalidad en http://www.eje.catholic.net/archivos/compendiodsi.pdf.

  6. Benedicto XVI, Caritas in Veritate, #3, 5. Tomado del texto en español del documento, disponible en http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate_sp.html.

  7. Ponencia de Paul Ryan a la Sociedad Atlas, “Celebración de Ayn Rand,” 2005

  8. El Catecismo de la Iglesia Católica, #2425. “La Iglesia ha rechazado las ideologías totalitarias y ateas asociadas en los tiempos modernos al “comunismo” o “socialismo”. Por otra parte, ha rechazado en la práctica del “capitalismo” el individualismo y la primacía absoluta de la ley de mercado sobre el trabajo humano. La regulación de la economía por la sola planificación centralizada pervierte en su base los vínculos sociales; su regulación únicamente por la ley de mercado quebranta la justicia social, porque “existen numerosas necesidades humanas que no pueden ser satisfechas por el mercado”. Es preciso promover una regulación razonable del mercado y de las iniciativas económicas, según una justa jerarquía de valores y con vistas al bien común.”

  9. Juan Pablo II, Evangelium Vitae, #22-23.

  10. Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, #12.

  11. Juan Pablo II, Solicitudo Rei Socialis, #38, 40.

  12. Catecismo de la Iglesia Católica, #1882, 1910. 

  13. Juan Pablo II, Centesimus Annus, #48, 10.

  14. Juan Pablo II, Ponencia a la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, 2002.

  15. Kaiser Commision on Medicaid And The Uninsured, “House Republican Budget Plan: State-by-State Impact of Changes in Medicaid Financing,” May 2011. http://www.kff.org/medicaid/upload/8185.pdf

  16. Juan Pablo II, Solicitudo Rei Socialis, #42.

  17. “Federal Budget Choices Must Protext Poor, Vulnerable People, Says U.S. Bishops’ Conference,” 17 de abril de 2012. http://www.usccb.org/news/2012/12-063.cfm.

  18. “Paul Ryan Says His Catholic Faith Helped Shape Budget Plan,” Entrevista con David Brody, Christian Broadcasting Network, 10 de abril de 2012. http://blogs.cbn.com/thebrodyfile/archive/2012/04/10/only-on-brody-file-paul-ryan-says-his-catholic-faith.aspx

  19. The Path to Prosperity: Restoring America's Promise (Resolución Presupuestaria 2012), 25.  http://budget.house.gov/uploadedfiles/pathtoprosperityfy2012.pdf

  20. “La prevalencia de la pobreza extrema subió súbitamente entre el 1996 y el 2011. Este crecimiento se concentró en aquellos grupos más afectados por la reforma del bienestar del 1996.” “Extreme Poverty in the United States, 1996-2011,” National Poverty Center, Gerald R. Ford School of Public Policy, University of Michigan, February 2012, 4

  21. “Chairman Ryan Gets 62 Percent Of His Huge Budget Cuts From Programs For Lower-Income Americans,” Center for Budget and Policy Priorities, 23 de marzo de 2012

  22. Juan Pablo II, Laborem Exercens, #20, y Benedicto XVI, Caritas in Veritate, #25.

  23. Benedicto XVI, Caritas in Veritate, 24.

  24. Benedicto XVI, Caritas in Veritate, 36.

  25. Benedicto XVI, Caritas in Veritate, 25.

  26. Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, Formando la Conciencia para Ser Ciudadanos Fieles, #14. El documento en español está disponible en su totalidad: http://www.usccb.org/issues-and-action/faithful-citizenship/upload/spanish-faithful-citizenship.pdf